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Maria Elvira Sánchez Vilariño - Doctoralia.es

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Tal como hemos indicado en artículos anteriores, el calcio es el quinto elemento más abundante de nuestro organismo, y básicamente lo encontramos en los huesos aproximadamente 98%. No obstante lo podemos  encontrar también circulando por nuestro cuerpo, aproximadamente un 1%.(http://www.my-pdiet.com/es/blog-de-nutricionconociendo-a-los-minerales-el-calcio).

El calcio esta presente en muchas funciones de nuestro cuerpo:

   -       La función más conocida del calcio es en el crecimiento de los huesos y dientes y mantenerlos fuertes,

   -       Para la actividad cardíaca,

   -       La contracción muscular,

   -       La coagulación de la sangre,

   -       En la secreción de hormonas,

   -       El correcto funcionamiento de los nervios y músculos,

   -       Interviene además en el movimiento de los espermatozoides para fertilizar el óvulo,  

   -       Es vital para estabilizar la presión arterial,

   -       Juega un papel importante para la comunicación entre las células.

   -       Recientemente se están haciendo investigaciones donde demuestran que una dieta rica en calcio puede contribuir al control del peso y de la grasa corporal.

Los alimentos según cantidad de calcio que aportan, tenemos:

-  300 mg o más por ración: yogur, leche, leche en polvo, queso suizo, sardinas con espinas, brocolí

-  200 mg por ración: quesos, cereales enriquecidos, garbanzos, haba, judías

-  100 mg por ración: salmón con espinas, berzas, nabos, coles, harinas instantáneas. garbanzos, haba, judías, soja

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La vitamina D es necesaria para el mantenimiento de la integridad de la estructura ósea de nuestro cuerpo, es decir nuestro esqueleto. En el caso de los bebes, niños y adolescentes tienen una mayor necesidad de vitamina D, una ingesta inadecuada de esta vitamina desarrolla una enfermedad conocida como raquitismo, en el caso de los adultos se produce osteomalacia.

La Vitamina D es un componente fundamental en el tratamiento de la osteoporosis y es vital para la absorción de calcio y para el desarrollo de huesos sanos y fuertes, lo cual ayuda a prevenir las fracturas. Sin embargo, la mayor parte de las dietas no aportan cantidades suficientes de esta vitamina.

El calcio es un mineral necesario para la formación y mantenimiento del tejido esquelético, los dientes y  para la integridad funcional de nervios y músculos, donde afecta a la excitabilidad y contracción del músculo y a la liberación de neurotransmisores. También interviene en la coagulación de la sangre, porque activa la fibrina proteínica que es un componente que se encuentra en nuestra sangre.

El calcio necesita de ayuda para poder ser absorbido, y esta ayuda viene dada por la vitamina D. Es posible también la absorción del calcio a través de factores dietéticos como  la lactosa y  ciertos aminoácidos: lisina y arginina.

Por otro lado debemos recordar que durante la vejez como proceso natural se presenta:

-       una rigidez progresiva de los músculos y articulaciones que dificultan su movilidad.

-       Por otro lado se ve disminuida su agudeza y campo visual.

Esto trae como consecuencia una pérdida de equilibrio y disminución en los reflejos.

Los factores de riesgo para sufrir una fractura en la tercera edad:

-       Antecedentes de fracturas anteriores

-       Mayores de 75 años.

-       Bajo peso corporal.

-       Padecimiento de enfermedades: cardiovasculares, renales, osteoporosis o hipertiroidismo

-       Ingesta inadecuada o absorción disminuida de calcio, magnesio y vitamina D.

-       Inactividad física.

-       Deficiencia mental

Cuando un adulto mayor sufre una caída las consecuencias pueden ser devastadoras no solo para el paciente sino también para la familia, la sociedad y los sistemas de salud.

La Vitamina D y el calcio son esenciales para el desarrollo y mantenimiento de los huesos a lo largo de la vida. Además de ayudar al cuerpo a absorber el calcio y actuar para desacelerar la pérdida mineral ósea, la vitamina D también afecta a los músculos.

Se ha realizado una revisión bibliográfica de publicaciones contenidas en las bases de datos de PubMed, Medline, Science Direct, biblioteca Cochrane, MEDES y Scielo y hemos encontrado los siguientes resultados y conclusiones

-       La vitamina D tiene un rol clave en la prevención de la osteoporosis, una enfermedad grave que se caracteriza por un aumento en la fragilidad de los huesos, han demostrado que puede reducir el riesgo de caídas y fracturas en aproximadamente un 20% al mejorar la fuerza y la función muscular.  

-       La piel  de las personas mayores, es menos eficiente en la producción de vitamina D que en personas más jóvenes, y muchos (especialmente los que viven en residencias) permanecen dentro de casa o evitan salir al aire libre.

-       En mujeres postmenopáusicas: los suplementos conjuntos de calcio y de vitamina D reducen significativamente la incidencia de las fracturas en cualquier localización, incluidas las de cadera en mujeres mayores institucionalizadas con elevado riesgo de fractura, aunque no deberían utilizarse como único tratamiento de la osteoporosis. Sin embargo, un adecuado nivel de calcio y de vitamina D a partir de la dieta o de suplementos es esencial como tratamiento adyuvante de la osteoporosis.

-       Los pacientes con enfermedad renal crónica presentan anomalías significativas de remodelación ósea y homeostasis de calcio y un mayor riesgo de sufrir una fractura.

-       El riesgo de fractura en un paciente receptor de trasplante renal es cuatro veces mayor que el de la población en general y mayor que el de un paciente que recibe diálisis.

La recomendación en general es suplementar con calcio y vitamina de a aquellas mujeres en el periodo de postmenopausia, y en las personas que están institucionalizadas.

Pueden adquirirse diversos tipos de suplementos, lo más recomendable el carbonato de calcio, ya que contiene un mayor porcentaje de calcio absorbible, debería ir acompañando con vitamina D para asegurarnos de su optima utilización ayudando a mineralizar el calcio y  magnesio, tener un balance optimo entre el calcio y el magnesio.

La absorción y utilización de los suplementos de calcio parecen mejorar cuando son consumidos con las comidas y distribuidas a lo largo del día, no en una dosis única.

Es muy importante, que antes de hacer cualquier suplementación, consulte con su nutricionista. 

La suplementación no sustituye unos buenos hábitos alimentarios.

Continuando con el tema de la suplementación alimentaria de las mujeres antes y durante el embarazo, seguimos hablando de algunos nutrientes que se suelen complementar a las embarazadas.

Calcio y vitamina D

Durante el embarazo la forma de utilizar el calcio por la mujer embarazada sufre aliteraciones, ya que la concentración total de calcio desciende de forma fisiológica debido a la hipoalbuminemia, mientras que el calcio libre ionizado no varía.

Durante el embarazo existe un aumento de las necesidades de calcio pues es un mineral esencial para el crecimiento y desarrollo del feto, a través de la placenta produce una formula activa de vitamina D, que incrementa la absorción intestinal materna de calcio, a la vez que tiene lugar en ella un transporte activo de calcio.

Durante los primeros 6 meses de embarazo, las necesidades de calcio (600-800 mg/día) a menudo son satisfechas con la alimentación normal. Esto es debido a la duplicación de la absorción intestinal y a la movilidad de calcio desde el esqueleto, sobre todo a nivel de las caderas y las vértebras. Sin embargo, las necesidades en el último trimestre son mayores: 1.200-1.500 mg/día. Sólo el feto necesita 30-35 g de calcio.

Por tanto, es necesario aumentar el consumo de leche y derivados como el queso y el yogur. Se recomienda que las cantidades diarias de estos alimentos sean 2 vasos de leche, 1 yogur y 30-40 g de queso fresco. 

En el caso de las madres con intolerancia a la lactosa se debe aconsejar el consumo de derivados lácteos con bajo contenido en lactosa o de alimentos con alto contenido en calcio y bajo en lactosa, como semillas, nueces, espinacas, brécol, coles de Bruselas y alimentos fortificados con calcio, como cereales y jugos de frutas.

Debemos recordar que, el calcio interfiere con la absorción del hierro, por lo que los suplementos de hierro y calcio no se deben ser consumidos al mismo tiempo.

Un aporte insuficiente de calcio produce calambres, lumbalgias y osteomalacia en la madre y tiene efectos en la dentición y todo el esqueleto del feto.

El consumo adecuado de calcio reduce el riesgo de que se desarrollen trastornos hipertensivos del embarazo, como hipertensión inducida por la gestación, preeclampsia y eclampsia. 

Por otro lado, parece claro que los suplementos de calcio durante el embarazo para las mujeres con una ingesta deficiente en calcio es una estrategia preventiva prometedora para la preeclampsia. Debemos recordar que la absorción de calcio necesita que haya un aporte adecuado de vitamina D.

La vitamina D una de sus funciones es la correcta eliminación así como el depósito de calcio en los huesos. En elevadas cantidades causan resorción de hueso, mientras que cantidades más pequeñas promueven la calcificación ósea. Se recomienda el consumo diario de 10 mg (200 UI) de vitamina D durante el embarazo asumiendo que la mayor cantidad de este nutriente procede de la exposición a la luz solar. Las fuentes dietéticas de vitamina D incluyen: especies de peces grasos, tales como salmón, caballa, atún, etc., y el huevo.

Zinc

Es después del hierro un mineral esencial para el ser humano. Se encuentra en las proteínas de los animales como en la carne de cerdo y pescado, las nueces, las legumbres etc.

Dependiendo de si el déficit es moderado o grave se podrán desarrollar unas patologías u otras. Existe un mayor riesgo de rotura prematura de membranas y de parto prematuro en una deficiencia moderada y, malformaciones congénitas como defectos cardíacos, urológicos, esqueléticos, neurológicos y en el paladar, asociados a un déficit grave.

La suplementación dependerá del estado nutricional de la madre.

Ácidos grasos Omega- 3

Son ácidos grasos esenciales poliinsaturados que se encuentran en alta proporción en alimentos como el pescado azul y algunas fuentes vegetales como las semillas de lino, la semilla de chia, las nueces etc.

A partir de estos ácidos se sintetizan otros compuestos de cadena larga que participan en el desarrollo neonatal, más concretamente en la formación del sistema nervioso. El predominante es el ácido araquidónico.

Varios estudios ratifican que el aumento en la ingesta de ácido graso omega 3 aumenta el peso del recién nacido, disminuye el riesgo de parto pretérmino y de desarrollar hipertensión y produce un mayor desarrollo de la función visual y del sistema nervioso.

Durante la gestación disminuyen los niveles de ácidos grasos esenciales, la cantidad diaria recomendada son 200 mg al día, pero lo que se aconseja a las embarazadas es el consumo de pescado 1 o 2 veces por semana.

Recuerden que este artículo es orientativo, nunca sustituye la consulta con su nutricionista.

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